Tenía veinte años y trabajaba en una gasolinera para poder seguir estudiando ingeniería… jamás imaginé que una madrugada fría cambiaría mi vida para siempre. Entre motores, café caliente y carreteras vacías conocí a Julián, un trailero marcado por la ruta, que me enseñó que incluso el acero más duro necesita cuidado.
Esta es mi historia sobre crecer, descubrir el amor sin planes y cómo ciertas personas aparecen justo cuando menos lo esperas. 💙