Estar con Ángel me hacía sentir extraño y feliz al mismo tiempo. Cada abrazo, cada roce, los momentos recostados juntos, ver películas, compartir risas y apoyarnos en la oscuridad… Todo parecía normal y a la vez lleno de emociones que no sabíamos cómo nombrar. En esta segunda parte de ‘El hombre de mi vida 🖤’, relato cómo la cercanía y los silencios compartidos nos unieron, a pesar del miedo, la incertidumbre y el dolor que nos separó.